RUTINA
El peso de la madurez y la vida rutinaria nos hacen desear el cambio. Cambio de trabajo, cambio de hábitos de alimentación, cambio de aficiones, cambio de pareja, cambio de amigos…. Y en ese proceso de cambio a veces sentimos que por mucho que modifiques aspectos de tu vida, que en ese momento te parecen aburridos o poco estimulantes, es la rutina la única responsable. Porque si en tu trabajo puedes encontrar nuevos quehaceres tal vez te sientas más pleno. Si las amistades en lugar de verse cada dos meses y mandarse mensajes de vez en cuando decidiesen romper esa rutina para hacer algo fuera de lo normal en sus vidas, la relación se alimentaría de otra manera. Al final va a ser cierto aquello de que todo depende del filtro, de las especies en la comida, del cambio de emisora de radio, de probar cosas nuevas, de ir a sitios distintos o de bucear un poco más en nuestro interior para conocernos de verdad y sacar el lado divertido que enterramos bajo capas de o...